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Es lógico suponer que la mayoría de nosotros no elegiríamos a un oftalmólogo para la atención prenatal y el parto de nuestros hijos, ni a un obstetra para realizar una cirugía de retina en las delicadas estructuras de nuestros ojos, por muy talentosos que sean en sus respectivas especialidades. Sin embargo, le sorprendería saber que, en la mayoría de los estados, cualquier médico con licencia médica puede realizar legalmente cualquier cirugía que un paciente desee, incluso si no es el área en la que está capacitado.

La laxa normativa estatal sobre los requisitos de los proveedores e instalaciones, sumada a la creciente popularidad de los procedimientos de cirugía estética y la reducción de los reembolsos de las aseguradoras a los médicos, ha creado lo que muchos líderes de la salud e informes de prensa advierten como un panorama similar al del Viejo Oeste en la cirugía estética. Cada vez más médicos, con una amplia variedad de trayectorias y niveles de formación, se inclinan por realizar procedimientos estéticos más lucrativos, como la liposucción, a veces tras completar tan solo un curso de formación de un fin de semana. Los pacientes pueden obtener resultados mediocres o fallidos, pero otros han sufrido graves problemas de salud o, trágicamente, han pagado el precio de su vida; un incidente alarmante que ha generado una amplia atención mediática sobre el tema.

Si bien el riesgo es inherente a cualquier cirugía, la mayoría de estas historias trágicas involucran variables comunes: médicos que carecían de la capacitación, el equipo o la comprensión de los principios de la anestesia para realizar los procedimientos de forma segura y experta. La publicidad atractiva, los precios bajos y las credenciales aparentemente confiables pueden enmascarar de forma atractiva a un proveedor así, lo que obliga a los consumidores a informarse y comprender la información crucial para tomar buenas decisiones.

Pautas de seguridad para la cirugía plástica cosmética

Al evaluar y seleccionar un médico y un centro de cirugía estética, es importante seguir estas pautas básicas:

  1. El médico es elegible para la certificación o está certificado por la Junta Estadounidense de Cirugía Plástica (ABPS). Muchos cirujanos plásticos afirman estar certificados, pero su certificación puede ser en una especialidad distinta a la cirugía plástica o de una junta que carece de estándares rigurosos. La ABPS es la única junta para esta especialidad específica reconocida por la Junta Estadounidense de Especialidades Médicas, reconocida por sus altos estándares.
  2. El médico es miembro de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS)Esto significa que un médico tiene al menos 5 años de formación quirúrgica, con un mínimo de dos años en cirugía plástica; está capacitado y tiene experiencia en todos los procedimientos de cirugía plástica, incluyendo cirugía de mama, corporal, facial y reconstrucción; y opera únicamente en instalaciones médicas acreditadas.
  3. El centro quirúrgico está autorizado por el estado y acreditado por una de las siguientes organizaciones: la Asociación Estadounidense para la Acreditación de Instalaciones de Cirugía Ambulatoria (AAASF), la Asociación de Acreditación para la Atención Médica Ambulatoria (AAAHCO) o la Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de Atención Médica.

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